Mostrando entradas con la etiqueta novela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta novela. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de abril de 2014

Los pichiciegos de R. Fogwill








Título: Los pichiciegos. Visiones de una batalla subterránea.
Autor: Rodolfo Fogwill
Año: 2006
Editorial: Interzona
Páginas: 160
ISBN: 9789871180288



SINOPSIS EDITORIAL

Esta quinta edición de Los pichiciegos es fiel a los borradores que, mimeografiados en el Hospital Albert Einstein de São Paulo, circularon entre críticos y editores antes de la rendición argentina de junio de 1982. La primera publicación se distribuyó después de la asunción del gobierno civil y fue elogiada por su realismo y pacifismo, pese a que el autor hizo imprimir la advertencia de que se trataba de un experimento de ficción, compuesto antes de los primeros testimonios de los combatientes y que no era una novela contra la guerra, sino contra las modalidades dominantes de concebir la guerra y la literatura. La obra debió esperar doce años para que la crítica reconociera su propuesta: en el curso de su ensayo sobre verdad e historia en el cine, publicado en 1994, la profesora Beatriz Sarlo anuncia su relectura de Los pichiciegos observando que 'la novela no quiere demostrar nada y sus personajes no están en condiciones ideológicas ni discursivas para reflexionar. Los pichis carecen absolutamente de futuro, caminan hacia la muerte y, en consecuencia, sólo pueden razonar en términos de estrategias de supervivencia' y concluye su extenso análisis afirmando que 'la novela de Fogwill produce esta verdad de la guerra en Malvinas'. Pero, al escribirla, estaba lejos del autor cualquier preocupación sobre el acontecimiento. Como decía por entonces -digo-, estaba escribiendo sólo acerca de mí, de la revolución, la contrarrevolución, el amor, el comercio, la democracia que sobrevendría.





Rodolfo Fogwill escribió la novela durante el desarrollo de los hechos que narra, en tan solo tres días, y la terminó antes que concluyera la guerra, en el año 1982. La novela, como dice la sinopsis, trata sobre la guerra de Malvinas ocurrida en el contexto de la dictadura militar argentina. Un grupo de soldados, unos veinticinco,  abren una cueva subterránea para ocultarse de la guerra y el título de la novela hace alusión al pichi, mamífero que construye galerías subterráneas, habita bajo tierra y es ciego. El autor dice en una entrevista: “Escuché “pichiciegos” por primera vez en 1980 en una celda de la Cámara Federal de la calle Viamonte, donde nos hacinábamos más de 20 presos a la espera de turno para comparecer ante los jueces. A las nueve de la noche se cortaba la luz y entonces de a poco las conversaciones se iban apagando y se hablaba cada vez en voz más baja para no enojar a los malhumorados guardias. Entre delincuentes de todo tipo, había dos menores, catamarqueños, que habían llegado a Buenos Aires y los confundieron con unos  ladrones conocidos. Los chicos estaban desesperados. A veces lloraban” (Ir a la fuente)




—El pichi es un bicho que vive abajo de la tierra. Hace cuevas. Tiene cáscara dura —una caparazón— y no ve. Anda de noche. Vos lo agarras, lo das vuelta, y nunca sabe enderezarse, se queda pataleando panza arriba. ¡Es rico, más rico que la vizcacha!




Durante la historia, el autor apela a la comparación entre las costumbres del pichi y los humanos, incluso narrando ciertas acciones como si se tratase de la observación de un etólogo. También la forma en que describe el entorno nos sumerge en un ambiente hostil y triste: nieve amarilla y pegajosa, un “mar aguachento”. No hay belleza sino supervivencia.


…varios muchachos se habían desbarrancado por culpa de la nieve jabonosa y marrón. Y no había flores ni árboles ni música. Nada más viento y frío tenían afuera.

El desafío será sobrevivir bajo tierra, aguantar la sed, conseguir comida.  Acciones que uno lleva adelante con rutina, sin pensar, ahora se tornan el centro de la vida: dónde se defeca, dónde se ponen los muertos, qué se hace con la oscuridad, cómo se higieniza el cuerpo sin agua, qué se hace con el silencio, qué se hace con quienes sobran. Aparecen normas, se ordena, afloran líderes, saberes previos, se acuñan términos (“pichicera”, “helados”); un grupo humano que comienza a funcionar como una sociedad en sí misma, jerárquica y ordenada y hasta desordenada.


…afuera, andando siempre de noche y en el frío, la luz duele en los ojos. Alguien alumbraba la cara y los ojos se llenaban de lágrimas, dolían atrás, y enceguecían. Después las lágrimas bajaban y hacían arder los pómulos quemados por el sol de la trinchera. Escaldaban.


Viene de estar tanto callado que cuando se halla en el calor empieza a hablar.

Los pichis no están al margen de la guerra ni son espectadores. Están en la guerra, son partícipes de la guerra: intercambian información de la ubicación de las minas por comida, vitorean la caída de un misil, abren la cueva para algunos y la cierran para otros. No se puede estar en una guerra y estar al margen. La supuesta “neutralidad” es ya un posicionamiento y en general se tuerce para el lado del más fuerte. Para los pichis los militares son de la misma especie ya sean ingleses o argentinos. Ellos son pichis, adquieren otra identidad en la guerra. No tiene peso moral fumarse un cigarrillo inglés o escuchar un tango. No hay significación nacionalista porque los pichis son pichis, establecen un límite entre los demás y ellos, aspecto que lleva a reforzar los procesos identitarios.


Me gustó la forma de narrar recuperando el habla argentina y coloquial ya que me permitió meterme en la vida de esos jóvenes, en su padecimiento, en sus enojos y en sus diálogos, no desde afuera y a la distancia, sino como uno más. Quizás sea difícil para quien no es argentino comprender los guiños y ciertas alusiones a hechos y personajes históricos. Incluso va más allá y reproduce el habla de la época desde distintas clases sociales y regionalismos, la siempre vigente separación entre los porteños y los del interior del país.  La lectura es rápida, amena y no nos detiene. Según el mismo autor la obra podría leerse como “una alegoría sobre el sistema cultural argentino”.
En el transcurso de la historia, van apareciendo los motivos de estar allí en medio de una guerra, la sinrazón de quien está por cuestiones del azar: porque nació en determinado año, porque se había quedado sin trabajo, porque le pagan. No es personal. Nada es personal. No es por vos ni por mí. Se lucha por una guerra cuyo único objetivo es ganar pero sin saber el para quién y ni siquiera por una tierra donde se vivirá, ni por personas que se conocen. La muerte de cada uno es tan inútil como estúpida, ejemplo de un rapto del cuerpo donde es obligado a estar ahí, a matar y a pervivir. Ninguno quería estar ahí. Y hasta también podríamos agregar que se mata por divertimento: ¿qué sentido tiene disparar contra quienes ya se han rendido y cuando la guerra ya se ha ganado?


—Es notable —dijo García—, los tipos mueren, pero los relojes siguen andando…


Cruzar el campo a pie da miedo, porque se sabe que allí pegan los cohetes y se arrastran por el suelo —todo quemado— como buscando algo. Los que andan por ahí están siempre temiendo y se les notan los ojitos vigilando a los lados. Muchos se vuelven locos. Un cohete explotó a un jeep: cuentan que cada uno de esos cohetes británicos les cuesta a ellos treinta veces más caro que los mejores jeeps británicos.

Hay varios pasajes que me aportaron una manera interesante de contar, con una descripción pegada a la experiencia de quien mira pero desconoce el nombre exacto de las cosas. También podría interpretarse como el desconocimiento del lenguaje técnico, bélico, de quien observa. Así describe la caída de un paracaidista usando términos como “un fierrito”, “un globito”. También la forma en que describe cuadro a cuadro, las imágenes estáticas que se vuelven dinámicas por su proximidad, como cuando narra la muerte de una oveja al pisar una mina. 


Me he amigado con Fogwill. Anteriormente había hablado de “Una pálida historia de amor”, texto que no me convenció.

Es una lectura dura pero imprescindible para adentrarnos no en una guerra particular sino en la guerra. Todas las guerras, según mi punto de vista, se parecen. Cuando se habla de guerra se habla de muertos, siempre humanos, pero en la guerra se pierde mucho más que vidas “homínidas”. Luego de la guerra queda un hueco de destrucción inhabitable, un espacio agujereado y negro, un lugar de no-vida por el que se van todas las especies. Somos responsables de esto, del desarrollo de un poderío que vacía de vida. Uno de los términos que podría describir lo anterior es “ecocidio”. La guerra nunca se termina con la paz.




Los tipos llegan a oficiales y cambian la manera. Son algunas palabras que cambian: quieren decir lo mismo —significan lo mismo pero parecen más, como si el que las dice pensara más o fuese más.

Tiene que haber una guerra para darse cuenta de esto.

—La guerra tiene eso, te da tiempo, aprendes más, entendés más… Si entendés te salvas, si no, no volvés de la guerra. Yo no sé si volvemos, Quiquito —le decía—, pero si volvemos, con lo que aprendimos acá: ¿quién nos puede joder?

¡Si ya habían visto más muertos y muertes que las que se podían pensar habían pasado en este mundo desde que es mundo!

Vas con ese miedo, natural, constante, repechando la cuesta, medio ahogado, sin aire, cargado de bidones y de bolsas y se aparece una patrulla, y encima del miedo que traes aparece otro miedo, un miedo fuerte pero chico, como un clavito que te entró en el medio de la lastimadura. Hay dos miedos: el miedo a algo, y el miedo al miedo, ese que siempre llevas y que nunca vas a poder sacarte desde el momento en que empezó.


Es que el miedo suelta el instinto que cada uno lleva dentro.


Pero pelear, pelear, en realidad, nadie sabía.

El olor a oveja reventada por una mina es parecido al olor de cristiano reventado por una mina: olor a matadero cuando se carnean animales y llegan los peones que les trabajan en el vientre para hacer achuras.

¿O te crees que la guerra es tirar y tirar? La guerra es otra cosa: ¡es método! Y ellos tenían el método

Quedaban en el suelo los cuerpos, las ropas deshechas, algunos quemados y todos con el guante derecho crispado alrededor del papelito con el contrato de rendición, como si fuera entrada intransferible para el gran teatro de los muertos.





Gabriela Lago – Owiwi OwO

lunes, 31 de marzo de 2014

Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi





Título: Sostiene Pereira
Autor: Antonio Tabucchi
Año: 1991
Editorial: Anagrama
Páginas: 184



RESEÑA EDITORIAL

Lisboa, 1938. La opresiva dictadura de Salazar, el furor de la guerra civil española llamando a la puerta, al fondo el fascismo italiano. En esta Europa recorrida por el virulento fantasma de los totalitarismos, Pereira, un periodista dedicado durante toda su vida a la sección de sucesos, recibe el encargo de dirigir la página cultural de un mediocre periódico, el Lisboa. Pereira tiene un sentido un tanto fúnebre de la cultura: prefiere la literatura del pasado, dedicarse a la elegía de los escritores desaparecidos., preparar necrológicas anticipadas. Necesitado de un colaborador, entra en contacto con un joven, Monteiro Rossi, quien a pesar de haber escrito su tesis acerca de la muerte está inequívocamente comprometido con la vida. Y la intensa relación que se establece entre el viejo periodista, Monteiro y su novia Marta, cristalizará en una crisis personal, una maduración interior y una dolorosa toma de conciencia que transformará profundamente la vida de Pereira.







En Sostiene Pereira, Antonio Tabucchi nos narra la historia de un periodista viudo que vive solo y dialoga con el retrato de su esposa fallecida. Trabajó muchos años como cronista y en los últimos tiempos fue nombrado director de la sección cultural del diario Lisboa en el contexto de los conflictos sociales del treinta en Portugal, específicamente en la ciudad de Lisboa, bajo el régimen salazarista.


La opresiva dictadura de Salazar, el furor de la guerra civil española llamando a la puerta, al fondo el fascismo italiano. En esta Europa recorrida por el virulento fantasma de los totalitarismos, Pereira, un periodista dedicado durante toda su vida a la sección de sucesos, recibe el encargo de dirigir la página cultural de un mediocre periódico, el Lisboa.


El contexto no aparece solamente como referencia externa sino que el personaje tiene un acercamiento y un alejamiento a todos esos acontecimientos, demostrando la conflictividad entre mantenerse al margen en una dictadura o comprometerse. Pereira es la imagen de un intelectual en pleno proceso totalitario.  También hay vaivenes entre la fragilidad y la fortaleza de Pereira, entre estar anclado en el pasado y en la muerte o mirar hacia el futuro y a la vida.

         Mediante la reiteración de “sostiene Pereira” nos conectamos con el narrador quien nos presenta los hechos según se los contara el propio periodista. Por momentos sentí que era uno de esos escritos técnicos donde alguien releva información en una entrevista y reemplaza el “dice” por “sostiene”, lo cual brinda otro efecto de lectura. Inclusive, en varios párrafos, aclara que Pereira no desea hablar sobre alguna cuestión de su vida privada. Además los personajes principales son conocidos por sus apellidos: Pereira, Monteiro Rossi, Cardoso, lo cual también produce un efecto de alejamiento en la lectura, como si uno estuviera leyendo un suceso narrado en un periódico, en un informe judicial o policial. Este alejamiento no impide que nos conectemos de manera íntima en la conflictividad del personaje que va ahondándose en el desarrollo de la historia. También en nuestra lectura nos moveremos entre tomar una distancia y acercarnos. La distancia, como dijimos, está dada con el “sostiene” y cuando Pereira no desea hablar.

…su vida pasada de la que no quiere hablar…

Aquella tarde, sostiene Pereira, tuvo un sueño. Un sueño hermosísimo, de su juventud. Pero prefiere no revelarlo, porque los sueños no se deben revelar, sostiene.


Mientras leía cada “sostiene” me preguntaba: ¿quién narra? ¿Otro periodista? ¿El director del Lisboa? ¿Un amigo? No diré la respuesta para no adelantar demasiado de la obra.

         Pereira es un hombre metódico, lleva una vida totalmente ordenada y rutinaria, toma limonada, come tortillas y omelettes a las finas hierbas siempre en el mismo lugar.  Cada cosa está en su orden hasta que contrata a un asistente, Monteiro Rossi, para que escriba notas sobre fallecimientos de escritores que aún están vivos de manera que, cuando mueran, el Lisboa será el primero en publicar una necrológica. Así de previsor y de ordenado es Pereira.
         La obra me resultó amena de leer, muy original, pactando una cierta complicidad con el narrador quien parece que nos dijera lo que a su vez le dijo el mismo Pereira. El personaje principal es muy humano y complejo, imposible no quererlo. Mientras leía no podía evitar pensar en ciertos paralelismos con la vida de Pessoa.

         La novela fue llevada al cine por Roberto Faenza en 1996 e interpretada por Marcello Mastroianni. Además también se escribió una obra de teatro. Me queda como deuda ver la película.




Y después pensó en otras cosas de su vida, pero éstas Pereira no quiere referirlas, porque sostiene que son suyas y solamente suyas y que no añaden nada ni a aquella noche ni a aquella fiesta a la que había ido a parar sin proponérselo.

La filosofía parece ocuparse sólo de la verdad, pero quizá no diga más que fantasías, y la literatura parece ocuparse sólo de fantasías, pero quizá diga la verdad.

Es difícil tener convicciones precisas cuando se habla de las razones del corazón, sostiene Pereira.

Nosotros siempre hemos tenido necesidad de un jefe, todavía hoy necesitamos un jefe.




(La imagen de fondo la tomé de la película de Faenza, “Sostiene Pereira”)

Gabriela Lago – Owiwi Owo

sábado, 22 de marzo de 2014

Insurgente de Verónica Roth






Título: Insurgente
Año: 2012
Autor: Veronica Roth
Editorial: Molino
Páginas: 460




RESEÑA EDITORIAL

Una sola elección puede transformarte... o destruirte... Sin embargo, toda elección tiene sus consecuencias, así que, cuando los disturbios se extienden por las facciones, Tris Prior debe seguir  intentando salvar a sus seres queridos (y a sí misma), mientras se enfrenta a inquietantes dilemas sobre la pena y el perdón, la identidad y la lealtad, la política y el amor.
 


La novela arranca desde le punto donde terminó el libro primero, "Divergente" (ver reseña en este blog). El personaje principal, Beatriz Prior, sigue luchando en esa sociedad dividida en facciones. El título de la obra, "Insurgente",  es explicado por uno de los personajes:

Una persona que actúa en oposición a la autoridad establecida, que no es necesariamente considerada como agresiva.


Toda la trama es una acción constante que agobia y se termina achantando. Beatriz soporta más golpes que Rambo. Sigue siendo poco creíble el hecho de que una chica criada en un ambiente moderado y con la abnegación como su forma de vida, en unas horas se transforme en un motor de patadas y trompadas, siempre aguantando el dolor de sus heridas y por momentos sumida en el llanto. Para quien nunca había golpeado a nadie lo hace de maravilla lo cual demuestra que como supuesto se sostiene que  uno es así por la herencia, que el rasgo de temeridad se transmite en los genes. Este pensamiento que coloca en la biología humana los aspectos sociales es peligroso y es esgrimido para justificar exterminios de toda índole.
No me ha convencido la historia porque no se sustenta en la realidad de la condición humana para edificar lo que se quiere contar: la lucha entre facciones. La autora crea una sociedad donde cada persona es un prototipo de manera que los de la facción Sabiduría son sabios e inteligentes,  usan anteojos y hablan con engreimiento sobre sus conocimientos. Se me borran los límites de cada uno de ellos y cada personaje su suma a un bloque común, chato, previsible.

Hay gente con el pelo cortado al rape y nudos torcidos apretadamente que deberán pertenecer a Abnegación, y una fila de personas con gafas, que deben ser Sabiduría.


Me impactó la matanza de niños por niños y jóvenes. Los adultos quedan desdibujados y son los menores quienes se impulsan a resolver los conflictos a través de la violencia. Esto último sucede en varias películas y novelas para la televisión donde los niños resuelven casos, retan a sus padres, les toman el pelo y se burlan de ellos mientras los adultos quedan ridiculizados en sus falencias.
Me sorprende la fama que ha tenido la historia y que sea elegida para ser llevada al cine. Me pregunté qué hace a esta historia tan interesante y me he quedado con una respuesta: la lucha sin freno, ideal para los amantes de la acción pura, de personajes siempre fuertes que son capaces de soportar hasta la explosión de una bomba.
         Creí que en esta segunda parte, la autora resolvería un poco las cuestiones que mencioné anteriormente como los personajes chatos pero en realidad los llevó aún más a la chatura. Leeré la parte tercera tan solo para descubrir cómo se resuelve la trama.
         Como aspecto positivo del texto está la forma de sostener la tensión en determinados pasajes. 




¿Cómo nos conduciremos en este tiempo de conflicto como las personas que buscan la paz?

¿Qué sucede cuando alguien hace algo terrible y hablar de ello no puede resolver el problema?

La verdad tiene una forma de cambiar los planes de las personas.

Sé que soy como un pájaro, angosta y pequeña, como para tomar vuelo, construida recta y frágil. Pero cuando me toca como si no pudiese soportar alejar su mano, no deseo ser diferente.

—A veces —dice él, deslizando su brazo sobre mis hombros—, la gente sólo quiere ser feliz, aunque no sea real.

El ruido y la actividad son los refugios de los desconsolados y culpables.

Sinceridad canta los elogios a la verdad, pero nunca te dicen cuánto cuesta.

Reí en alguna parte, una vez, que el llanto desafía toda explicación científica. Las lágrimas sólo sirven para lubricar los ojos. No hay ninguna razón real para que las glándulas lacrimales produzcan lágrimas en exceso a instancias de la emoción.

—El miedo —dice—, es más potente que el dolor.

No sé en qué mundo vives tú, pero en el mío, la gente hace cosas por otros por una de dos razones. La primera es que quieren algo a cambio. Y la segunda es que sienten que te deben algo.


UNA CANCIÓN

Tomando la idea de un evento de lectura donde participé y me encantó (Blogeros unidos de Argentina) mientras leí sonaba una canción que se convirtió en una de mis favoritas por la intensidad y la fuerza. La canción, The experiment,  forma parte de la banda sonora de "Beyond two souls", un videogame alucinante para playstation que pronto traeré al blog reseñado porque son esas historias que perviven como "Dear Esther". Dejo el link para quien quiera escucharla.



LLEVATE UNA FRASE


Gabriela Lago - Owiwi Owo

viernes, 14 de febrero de 2014

Divergente - Verónica Roth







Título: Divergente
Título original: Deviance
Autora: Verónica Roth
Año: 2011
Editorial: Molino
Páginas: 464






Beatrice vive junto a su familia en un Chicago distópico. La sociedad ha sido dividida en cinco facciones con el objetivo de controlar los impulsos más irracionales y mantener el equilibrio social. Cada facción tiene la misión de cultivar una virtud humana: la Verdad, la Abnegación, la Osadía, la Cordialidad y la Erudición.

En este mundo insólito, Beatrice y su familia son miembros de la facción Abnegación. Viven sin molestar a los demás, siempre dispuestos a ser altruistas sin esperar nada a cambio. Pero Beatrice no se siente cómoda. Intuye que algo no va bien.
Al cumplir 16 años, Beatrice será llamada a participar en la Ceremonia de la Elección. Será entonces cuando deba decidir si quiere seguir en Abnegación o cambiar de facción. Aunque sabe que si elige la segunda opción, tendrá que abandonar a sus padres y olvidarse de que existen.
Con esta duda, Beatrice pasará las pruebas de selección y tomará la decisión más inesperada. A partir de entonces, Beatrice cambiará radicalmente. Pasará a llamarse Tris y se embarcará en la aventura más fascinante y peligrosa de su vida. Pero mientras Tris asume su nueva vida y conoce a un chico que devastará todos sus planes, la sociedad se verá amenazada por un movimiento que puede destruir todo lo que Tris ama.



 
Comencé a leer el libro con demasiadas expectativas y con la certeza de una historia alucinante debido a las críticas positivas y a los comentarios de quienes leyeron el libro. 





Divergente es el primer tomo de la trilogía distópica de Verónica Roth y le siguen en orden: Insurgente y Leal. Ya fue llevada al cine promocionándose en estos momentos varios adelantos del próximo estreno.  Comparto algunos afiches promocionales que me parecieron muy buenos por la estética.

La historia, como dice la sinopsis, se basa en una sociedad ideal dividida en cinco facciones más un grupo conocido como “sin facción” compuesto por  pobres y parias. Pertenecer a una facción te otorga seguridad y un patrón de conducta esperable, bienes, casas y beneficios. Las facciones son cinco y están organizadas alrededor de ciertos atributos: Osadía, Abnegación, Verdad, Cordialidad, Erudición. Estas facciones se formaron luego de una guerra en un momento que llama “gran paz”. 
 


Beatriz Pior,  la protagonista, como ha cumplido dieciséis años debe elegir la facción.  La elección de la facción puede ser entendida como un rito de paso entre la niñez y la adultez siendo las actividades de iniciación en cada facción la etapa adolescente. Una vez que se ha cumplido el rito con éxito y se ingresa a la facción se elige el trabajo pasando a formar parte del mundo de los adultos. En la novela los jóvenes de 16 años son tratados como adultos, se mueven como adultos, piensan como adultos.
Beatriz  nació en Abnegación pero no se siente afín a los valores que en la facción debe profesar. La trama comienza con este momento en la vida de ella, en el conflicto en esa sociedad idílica donde cada persona vive para personalizar una virtud humana.


Las costumbres de las Facciones (…) sustituyen las preferencias individuales.


Sin una Facción, no tenemos ningún objetivo o razón para vivir.

         La obra se lee rápido por la tensión constante que sostiene la autora. A medida que avanzamos, los problemas, las crisis, los enfrentamientos, nos arrastran de página en página. Es una novela que no deja aliento. De todas maneras me detuve en ciertos momentos sobre todo en el sistema de facciones que no me convenció del todo. Sus nombres, para empezar, me resultaron como una opción simple, como si la autora no se le hubiera ocurrido un nombre mejor. ¿Cómo se llama la facción de los abnegados? Abnegación. ¿Cómo se llama la facción de los sinceros? Sinceridad.  ¿Cómo se llama la facción de los osados? Osadía. Yo hubiese optado por un nombre de fantasía que no revele mucho para ir ahondando en cada facción durante la  trama, un nombre simbólico representado por un animal, un color, un árbol, todos como elementos totémicos porque a medida que leía las facciones me resultaban afines a los clanes alrededor de un tótem, en este caso, un valor, por ejemplo, la valentía. Otra de las cuestiones que no me convenció fue la conceptualización de la valentía, también llamada bravura, que en ciertos casos es una temeridad malsana. Cada facción quiere más miembros para ser más poderosa y si es así: ¿cómo es que una facción arrastra a los miembros a la muerte por un acto tan estúpido de saltar de un tren a una azotea? No tiene mucho sentido. Debería haber contado los golpes que recibió la protagonista y hasta cuando leí me imaginaba una película donde ella tuviera siempre el cuerpo magullado y la cara rota. ¿Cómo es que recibís una paliza que te desploma y al otro día recibís otra y otra y seguís en pie? En un momento me dije “pero si esta chica es Rambo”. Quizás  también la confusión entre “valentía” y “temeridad” se debe a la traducción ya que los nombres de las facciones fueron traducidos de diferente manera como si “verdad”, “honradez”, “franqueza” y “sinceridad” fueran sinónimas. Es cierto que el castellano tiene una gama de palabras afines, un gran abanico de posibilidades expresivas pero para el caso de las facciones me parece que haberles puesto un nombre de fantasía hubiera evitado estos temas de traducción. Un personaje parece darse cuenta de la diferencia cuando dice:


¡El Abismo nos recuerda que hay una delgada línea entre valentía y estupidez!


Nadie se comporta de una sola manera, por ejemplo, siempre sincero o siempre altruista. Intentar un sistema de organización social de ese tipo carece de sentido porque es imposible para el ser humano. Más que humanos parecen robots programados con un solo  programa. Pensar algo así ya apunta al fracaso. Si algo nos define es el libre albedrío, cualquier intento de enmarcar la conducta de manera tan rígida solo lleva a la sublevación por lo cual la historia se vuelve predecible, -espero poder corroborar esto cuando termine de leer los dos libros que siguen-. También nos define la maldad, en general. Si fuera al revés la maldad sería excepcional y no es así la realidad. La bondad es escasa en el corazón humano ya que tiene que ser una bondad que surja de la compasión, del desinterés puro. Al menos para nosotros, los occidentales capitalistas, esto nos resulta bastante extraño porque nuestro comportamiento es alienado para ser consumistas, egoístas, competitivos e individualistas. ¿Y en el futuro habrá gente actuando bondadosamente hasta cuando está en su casa o sola en su dormitorio? ¿El sistema de facciones puede ser entendido como parte de la elaboración de un sistema totalitario?

“La Facción antes de la sangre”.

         Siguiendo con el tema de las facciones, ¿cómo es que un individuo que creció en un ambiente de abnegación pura donde sus padres jamás ni un sí ni un no en su hogar, donde todo es dar sin egoísmos y pensar en los demás, a los dieciséis años se vuelve todo competición, golpes, patadas, tiros, bala y egoísmo? ¿Qué ella se mutó? A los dieciséis años el sujeto ya formó su subjetividad y no puede cambiar en unos días por completo ya que sus valores están internalizados como un esqueleto.
         La historia de amor no me conmovió por lo evidente y predecible. Una historia lineal donde la relación se sostiene siempre igual.
         No obstante estos detalles que tienen que ver con gustos personales, la obra me resultó muy vertiginosa de leer y me metí en la trama. Lo leí casi en un día. 
         Dijo la autora en una carta dirigida a los lectores (link): "En el fondo, Divergente es un libro sobre las elecciones, sobre la identidad, sobra la familia y sobre el hecho de intentar hacer lo correcto, incluso cuando no estás totalmente seguro de qué es lo correcto o de cómo hacerlo". 


            Los humanos no pueden tolerar el vacío durante mucho tiempo.

Aquellos que quieren poder viven con miedo de perderlo. Es por eso que nosotros tenemos que darle el poder a aquellos que no lo desean.

Hay poder en el control de algo que puede hacer daño.

—Me gusta pensar que estoy ayudándolos al odiarlos — dice—. Les estoy recordando que no son un regalo de Dios para la humanidad.

La razón humana puede encontrar excusa a cualquier mal; es por eso que es tan importante que no confiemos en ella.

—El miedo no te apaga; sino que te despierta.

Los seres humanos como un todo no pueden ser buenos por mucho tiempo antes de que el mal los arrastre de nuevo y nos envenene otra vez.


LLEVATE UNA FRASE




¿Querés saber cuál es tu facción? Entrá a la web oficial para hacer tu elección (click). ¡Cómo me gustó! Además lo hice ni bien terminé de leer el libro mientras buscaba información de la autora. Me encantó la idea. Mi resultado ha sido: Osadía. Ya tengo tatuajes, uso ropa negra, ahora me faltan los aritos, entrenarme en combate y  esto último será tan imposible que seguro me voy con los Sin facción o me paso a Concordia.






domingo, 9 de febrero de 2014

La habitación - Emma Donoghue





Título: "La Habitación"
Autora: Emma Donoghue.
Editorial: Alfaguara.
Año: 2010
Páginas: 381
Novela




“La Habitación es uno de los libros más profundamente
conmovedores que he leído en mucho tiempo”.
John Boyne (“El niño con el piyama a rayas”)

"Una obra de arte completamente original...
Una novela poderosa, de una belleza oscura
y sumamente reveladora."
 Michael Cunningham ("Las Horas")




Para Jack, un niño de cinco años, la Habitación es el mundo entero, el lugar donde nació, donde come, juega y aprende con su madre. Por la noche, Mamá lo pone a dormir en el Armario, por si viene el Viejo Nick. La Habitación es el hogar de Jack, mientras para su madre es el cubículo donde lleva siete años encerrada, secuestrada desde los diecinueve. Con gran tesón e ingenio, la joven ha creado en ese reducido espacio una vida para su hijo.





La habitación de Emma Donoghue narra, desde la mirada de un niño de cinco años, el cautiverio al que son sometidos una madre con su hijo por  un hombre llamado Viejo Nick. El cuarto es el espacio donde crece Jack y donde él construye su mundo. La historia es conmovedora y relata la tragedia de la pérdida de la libertad y el impulso por sobrevivir. Pienso que la lente desde donde se cuenta la historia es acertada. No habría sido lo mismo si fuera contada desde los ojos del secuestrador o de la madre. Mientras leemos acompañamos los descubrimientos y nos metemos en la forma en que un niño construye su subjetividad, compara, recrea y dialoga. Se nota la documentación de la autora en la temática del desarrollo infantil por la forma en que Jack se conduce, habla y razona, así como por el apego del niño a su universo conocido, la necesidad de contacto con sus elementos familiares, el modo de enfrentarse a sus miedos. 


He leído varias críticas que van desde odié el libro a amé el libro. A algunas no las entiendo ya que la propuesta de la autora es meterse en la piel de un niño que construye su subjetividad en un universo de tres metros por tres metros y con un solo habitante más, su madre. Me pareció un buen riesgo que asume y que lo ha pasado con éxito. También destaco el modo en que se desenvuelve la vida en la habitación, las rutinas instauradas para evitar el enloquecimiento y los miedos previsibles: qué pasa si él no viene más, qué pasa si la madre se muere, qué pasa si el niño se muriese, dónde pondrían un cadáver ahí dentro, que pasa si la madre se enferma.
Lo más terrible son los hechos reales que nos evoca la novela. A medida que leía me preguntaba cuántas mujeres están encerradas en esa situación en estos momentos. Quizás hasta pasemos por la puerta de una casa sin saber del horror que existe del otro lado, quizás hasta saludemos a un hombre sin saber que es otro Viejo Nick. Como sociedad tenemos que hacernos cargos que hay Viejos Nicks y también hay Jacks encerrados, no como sucesos excepcionales sino como acontecimientos recurrentes y en porcentajes alarmantes. También existen mamás luchando con coraje para salvar a sus hijos.


Algunas de las críticas negativas apuntan al amamantamiento de un niño de cinco años como por ejemplo desde el sitio Goodreads:  "The mom breastfeeds the kid a lot. I counted twelve times before I stopped counting. The kid creeped me out by talking about which boob tasted better". ¿Por qué golpea que una madre amamante a su hijo? ¿Acaso haberlo amamantado no lo salva de la muerte? ¿Por qué molesta una mujer amamantando pero no un hombre violando? No he leído críticas que digan "que shock un hombre violando", "que shock haber leído que alguien mató a otro", “que shock leí en esta novela que alguien asesinó”. Las muertes gustan, se celebran; los zombies también, los que se chupan la sangre ni hablar. He leído un libro de Stephen King donde se narra la necrofilia pero nadie en las críticas mencionó el tema sino que fue naturalizado de tal manera que ni se ve. Las "boobies", como las llaman en inglés, son para amamantar no son adornos. Para la mirada de un niño no hay nada de indecencia, somos los adultos quienes tenemos el ojo entrenado para que nos explote ante el tabú pero aquello que es tabú no es universal y lo que es tabú para nosotros será no  tabú para otros.
         Volviendo a la historia, ésta también gira en torno al vínculo madre-hijo visto desde distintos ángulos. Confluye la mirada normalizadota de la sociedad que transforma a la víctima en victimaria y que se escandaliza por la cercanía en la crianza. En el trasfondo podemos indagar sobre las formas culturalmente correctas de criar a un niño según nuestra sociedad. “El bebé llora porque hace berrinches”, “dejalo que llore sino te manipula”, son formas de señalamiento que demarcan conductas esperables y no esperables. En este caso la cercanía entre madre-hijo es considerada pernicioso por la sociedad incluso es interesante que las críticas de ciertos lectores también apunten a lo mismo.

         La mirada de Jack es aguda y sorprendente. Él tiene una explicación para todo a pesar de que su vida está confinada a unos pocos elementos. Los amigos lo acompañan  y su madre le puebla su tiempo con juegos y con un mundo de fantasía. La Habitación está poblada por una serie de objetos que también viven: la Planta vive, la Alfombra vive, el Agujero vive, el Libro vive. Donde todo está animado no hay soledad posible. Jack no es un niño solo ni desesperado, es un niño que vive contemplándolo todo, con compasión y ternura.
         La habitación será sin duda una de mis historias favoritas y Jack un personaje que me acompañará siempre. 

Para quien leyó el libro puede seguir leyendo en Momento Spoiler



LA AUTORA

Emma Donoghue nació en Dublín (Irlanda) en 1969 y reside actualmente en notario (Canadá). Es dramaturga, historiadora y novelista. Se licenció en la Universidad de Dublin (en Inglés y Francés) y se doctoró en Inglés en la Universidad de Cambridge.
Algunas de sus obras son: “I Know My Own Heart”, “Ladies and Gentlemen”, “Trespasses”, “We are Michael Field”,  “Hood”, “Kissing The Witch”, “Slammerkin”, “Life Mask”, “Touchy Subjects”, “The Sealed Letter”.






No sabía que las cosas pudieran estar vivas a medias. Aunque tampoco sabía que los retratos tuvieran vida dentro.

Mi trozo favorito de la oración es el del pan nuestro de cada día.

La luna es la cara plateada de Dios.

A veces estaría bien volver a hacerse pequeño y a veces grande, igual que Alicia.

Pienso en todas esas cosas flotando en círculos en el Espacio Exterior, fuera de las paredes: el sofá, los collares, el pan y los matadolores y los aviones, y todos esos señores y señoras, los boxeadores y el hombre con una sola pierna y la mujer del pelo hinchado, todos flotando por encima de la Claraboya. Los saludo con la mano, pero también hay rascacielos y vacas y barcos y camiones apiñados ahí fuera, y me pongo a contar todas las cosas que podrían caerse y chocar con la Habitación.

Cuando era pequeño pensaba como un niño pequeño, pero ahora que tengo cinco años ya lo sé todo.

Me acuerdo de ser educado, que es cuando la gente tiene miedo de que los otros se enfaden.

Mi único mérito fue sobrevivir.

Hay gente encerrada contra su voluntad de mil maneras distintas.

Un apartamento es como una casa, pero aplastada.


SEGUIR EL RECORRIDO POR

-Lectura de las primeras páginas. Descarga en formato pdf desde Alfaguara. (Click aquí)

-Página interactiva con la habitación (click aquí)







Gabriela Lago - Owiwi Owo
 

Bobblehead Bunny